La Shopping Line de Turisme de Barcelona reclama abrir domingos y festivos

10 de marzo de 2014

La oficina de Barcelona Shopping Line, que es un programa de promoción del comercio de Turisme de Barcelona, un consorcio en el que está el Consistorio, ha pedido al Ayuntamiento de Barcelona, que permita a los comercios de las zonas turísticas de la ciudad abrir todos los domingos y festivos del año, de diez de la mañana a diez de la noche. El Shopping Line es el eje que recorre desde la Rambla y Portaferrissa hasta Francesc Macià, aunque también incluye la plaza Universitat y Pelai.

Esta petición realizada por dicha oficina es la última propuesta para reformar los horarios comerciales de Barcelona, para adaptarlos a las necesidades de los visitantes, que vienen a ser una importante fuente de riqueza para la ciudad.

Recientemente, las tiendas situadas en el Passeig de Gràcia han solicitado al Ayuntamiento que al menos les dejara abrir los domingos y festivos comprendidos entre marzo y octubre, para facilitar las compras de los turistas, y no para cambiar los hábitos de los barceloneses.

El alcalde de Barcelona el señor Trías ha abogado en numerosas ocasiones al diálogo entre los comerciantes, pero actualmente, el consenso que tanto anhela el alcalde, esta lejos de producirse. Son los comerciantes quienes más complicado lo ven. Dudan que puedan ponerse de acuerdo y esperan que la administración tome la iniciativa y adopte una medida que no contentará a todos. El comercio tradicional siente amenazados sus negocios y su modo de vida. Muchos temen tener que trabajar el día de la semana que dedican a la familia.

El señor Gabriel Jené, presidente del Barcelona Shopping Line, ha explicado que las compras son ya el segundo gran gasto de los visitantes de Barcelona, por encima de la restauración y por debajo del alojamiento. Asimismo, aboga por que puedan abrir todos los festivos las tiendas del barrio del Born, Barnacentre, la calle Pelai, la plaza Universitat, la Rambla, plaza Catalunya, el Passeig de Gràcia, Rambla de Catalunya, la avenida Diagonal y la plaza Francesc Macià.

Los señores Luis Sans, de los comerciantes del Passeig de Gràcia, y Javier Cotet, de Barnacentre, coinciden en que, aunque comparten su espíritu, la propuesta del Shopping Line les parece un tanto exagerada, propia de un momento de negociación en el que las posturas se extreman un tanto a fin de luego ir cediendo, además de que los contactos con el Ayuntamiento son constantes estos días.

Además, hay que añadir que el Gobierno del PP apuesta por la liberalización. Hace dos años emitió un real decreto que permite abrir todos los domingos a las tiendas de hasta 300 m2 y deja hacer rebajas ilimitadas. Este decreto también obliga a la ciudad de Barcelona a fijar al menos una zona turística de libertad total para abrir todos los días. Para hacer frente al este real decreto, la Generalitat ya presentó el año pasado un recurso de inconstitucionalidad que fue admitido por el Tribunal Constitucional, aduciendo que supone una invasión de sus competencias.

A pesar de la insistencia de los representantes de los viales más visitados en que no quieren alterar las costumbres de los barceloneses, que la gente del área metropolitana no tratará ahora de comprarse un colchón en domingo, los comercios de proximidad temen que la liberalización les obligue a abrir para no perder clientes.

Las reticencias son palpables y conocidas en los ejes comerciales de Sants, Sant Antoni, Gràcia, entre otros. Muchos de estos comerciantes de proximidad entienden que la apertura en más domingos, aunque no abrieran las grandes superficies, cambiaría las costumbres de la gente, que los ciudadanos sí que irían en festivo a comprar camisetas a las grandes cadenas, que si no abrieran perderían clientes.

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