El Observatori Econòmic Urbà Eixos.cat, ha presentado recientemente un estudio sobre la situación del comercio en la ciudad de Barcelona.
En la ciudad de Barcelona se han detectado un total de 42.623 locales comerciales de los cuáles 5.161 estaban cerrados (el 12,1%) ya sea en venta, alquiler, utilizados temporalmente como almacén o bien sin ningún uso.
Dicho censo se ha realizado en todos los distritos de la ciudad de Barcelona.
El distrito de Ciutat Vella, tiene tan sólo un 8,3% de locales cerrados, en el otro lado, encontramos el distrito de Sant Andreu que el número de locales cerrados ascienda el 25,8%.
Los resultados más destacados nos muestran que la centralidad es clave para el desarrollo comercial rentable, por este motivo, Ciutat Vella se ubica a la cabeza en locales abiertos, sobre todo por la fortaleza turística de la zona, que ejerce de dinamizador. Le siguen los distritos de Sarrià-Sant Gervasi (8,8%) y Les Corts (9%), motivado por la renta familiar superior que se da en ambas zonas. A continuación se sitúa Gràcia, también privilegiado por ubicación y por ser susceptible de captar visitantes de otras zonas, con solo un 9,7%.
Posteriormente y por orden, se encuentran Sants-Montjuïc (10,8%), Nou Barris (11,1%), Sant Martí (11,2%) y el Eixample (11,9%). Este último, pese a su centralidad, es víctima de su extensión y de contar con diversas áreas de oficinas y poca densidad comercial. Todas ellas son cifras consideradas óptimas en el documento
Los números rojos, resultados por encima del 20%, se consideran peligrosos en tanto que pueden generar desequilibrios comerciales y acabar deprimiendo algunas calles por falta de actividad. Una situación que se da no solo en Sant Andreu, sino también en Horta-Guinardó (21,4%) y no es contradictoria con el hecho de que ambas tengan ejes comerciales potentes, aunque cuenten con muchas calles secundarias más castigadas por el efecto de la crisis.
Su situación relativamente periférica y sus rentas algo por debajo de la media, junto con la escasa presencia turística explican estos resultados. En el caso de Nou Barris, pese a su similar coyuntura, contabiliza menos cierres por el simple hecho de que su modelo urbanístico ha hecho que muchas plantas bajas se destinen en menos medida a uso comercial.