El Ayuntamiento de Barcelona debido al gran revuelo ocasionado por el reciente cierre de comercios emblemáticos de la ciudad, tiene previsto decretar en la comisión de gobierno del próximo día 26 de febrero, la suspensión de licencias de obras y actividades en más de 400 tiendas emblemáticas de la ciudad con la finalidad de protegerlas.
Esta iniciativa es fruto de lo prometido por el alcalde de Barcelona, el señor Xavier Trias, en el pleno celebrado a finales del mes de enero de 2014, dónde avanzo la presentación de un programa de acción para evitar la desaparición de estos comercios, que se ven amenazados principalmente por la crisis y el elevado aumento de los alquileres debido al fin de la moratorio que durante veinte años había contenido el aumento de los alquileres de los viejos locales comerciales.
Dicha medida, prevé la realización de un plan de usos que permitirá delimitar y aumentar la protección de estos comercios en el plazo de un año. No sólo se pretende proteger el patrimonio mobiliario e inmobiliario sino que además proteger la actividad de dichas comercios. Cabe destacar que jurídicamente es una actuación compleja debido a la ambigüedad de la legislación catalana en dicha materia.
Esta suspensión puede prolongarse un año más y su principal consecuencia es que la ciudad de Barcelona no concederá permisos para poder hacer obras que alteren en profundidad los locales afectados y no se otorgarán licencias para otras actividades que las que se desarrollan actualmente en estos comercios.
La delimitación de qué comercios se verán afectados por esta medida y cuáles quedarán al margen se decidirá en función de un catálogo.
El otro parámetro relevante será el grado de protección. De hecho, parte de los comercios de esta lista de más de 400 posibles candidatos a quedar afectados por esta medida ya disfrutan de algún grado de tutela pública por las características del inmueble que ocupan o por el mobiliario que hay en su interior.